Uno de los termómetros del avance de un Cambio Climático Abrupto (CCA) son las anomalías térmicas que se registran en la atmósfera. Pero que nadie se lleve a engaño, el último CCA, la Pequeña Edad de Hielo, demostró que lejos de ser un periodo uniforme y constante de frío intenso, se caracterizo por el clima errático, donde se pasaba de anomalías cálidas muy marcadas, a eventos de frío extremo y alta pluviosidad en un abrir y cerrar de ojos.

¿Qué quiero decir con esto?

Pues que si ves temperaturas muy por encima de la media, es compatible con el CCA y si ves temperaturas muy por debajo de la media, también es compatible con un CCA. No te dejes sorprender por comportamientos que parecen obedecer a dos escenarios incompatibles. En qué quedamos, ¿la tierra se calienta o se enfría?, pues la respuesta es que la tierra ha cambiado desde su creación en lo referente a su estado, desde la actividad volcánica en la superficie, que un día fue incesante, hasta el supuesto equilibrio o estado ideal que no existe como tal. El clima que es «normal» para nosotros, es tan solo el resultado de una percepción subjetiva del ser humano, que lleva muy poco tiempo en la tierra, si lo comparamos con su evolución y menos aún midiendo los cambios atmosféricos.

Un CCA no es tan rígido y homogéneo como la sociedad tiene ya incrustado en su ADN. No nos dirigimos a un clima árido y extremadamente caluroso en todo el planeta. El CCA nos está demostando ya en estos momentos que es capaz de provocar las olas de calor y sequías más intensas, u olas de frío y nevadas que en los últimos inviernos consecutivos han batido récords históricos en numerosos puntos del Hemisferio Norte. Estos comportamientos son compatibles con un CCA. No lo decimos nosotros, lo dice la historia documentada del último CCA llamado Pequeña Edad de Hielo.

Anomalías en los polos

Sin querer vincular con lo que acabo de explicar, ahora nos vamos a fijar en algo que sí sirve como ejemplo de cómo pueden coexistir dos anomalías totalmente opuestas en la tierra, que además se producen en las dos «dianas» por excelencia de los argumentos sobre el avance del Cambio Climático.

Hablo de los polos, o mejor dicho el Ártico y la Antártida, que en estos momentos registran anomalías totalmente opuestas, estando el Norte casi +7º por encima de la media, lo cual es un dato muy llamativo y el Sur -3º por debajo de la media.

Los colores rojos delatan las extensas anomalías térmicas positivas del Ártico y los azules las negativas de la Antártida.

Pero cuando queremos vincular anomalías con el CCA, debemos ser prudentes. No podemos vincular un evento local o asilado como una tormenta al CCA. Tampoco lo podemos hacer con anomalías térmicas puntuales, o que incidan sobre escalas menores. Por ejemplo, la zona del Atlántico Norte lleva años con una anomalía térmica negativa en la superficie oceánica, que podríamos vincular como un posible síntoma del CCA.

En este caso, estamos hablando de anomalías a gran escala, que además, según los modelos se va a mantener en el tiempo, al menos durante los próximos 7 días.

En este caso tampoco podemos decir de forma inequívoca que estas anomalías están causadas por el CCA, pero son suficientemente importantes como para ser dignas de seguimiento.

Puedes seguir los cambios en las anomalías térmicas globales en nuestra página Web.

ANÁLISIS
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Rubén Vázquez nacido en Vigo el 4 de febrero de 1980. Creador de Meteovigo e Iberomet, amante de la naturaleza y en especial los fenómenos atmosféricos. Especial interés por el estudio histórico de los Cambios Climáticos Abruptos en busca de respuestas para el presente y futuro. No me considero calentólogo ni enfriólogo. El clima no es tan simple, hay muchas más preguntas que respuestas.

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