Un volcán tiene gran capacidad para provocar un desastre natural, no solo en las zonas cercanas, sino a mayor escala. En tiempos pasados, la actividad volcánica era mucho más frecuente e intensa sobre la superficie terrestre, volviendo la atmósfera mucho más hostil y creando un constante y estremecedor ruido. Solo tienes que contemplar una erupción volcánica explosiva y multiplicar lo que ves y escuchas, por el número de volcanes activos que había en esos momentos.

Afortunadamente para nuestra existencia, a día de hoy la superficie terrestre se muestra mucho más calmada y los volcanes se pasan más tiempo durmiendo, que desplegando erupciones.

La actividad debajo de tus pies no cesa en ningún momento. Si pudieses escuchar el ruido que provoca la actividad interna de la tierra, dejarías de ver el suelo que pisas como lo has visto hasta ahora. Haz un ejercicio; mira debajo de tus pies, e imagina que puedes ir atravesando las capas de la tierra para ver lo que hay.

La corteza de la tierra nos separa de un auténtico «infierno», que en realidad es una de las zonas del universo donde la naturaleza nos muestra la cantidad de energía que fue necesaria para crear nuestra galaxia y que, en la superficie de la tierra, protegidos por nuestra burbuja llamada atmósfera, parece ser tranquila.

Cuando veas entrar en erupción un volcán no pienses en que la naturaleza es mala. Toda esa energía que sale disparada, es un pedazo de la energía sin la cual no se hubiese formado nuestro sol y el planeta que ha hecho posible nuestra existencia.

Estamos justo en el medio de la energía madre que ha creado nuestra existencia, siendo el sol el centro de ella, que nos muestra todos los días su energía en forma de radiación electromagnética. La atmósfera se encarga de filtrar esa energía y crear las condiciones idóneas para que podamos vivir.

La tierra hace mucho tiempo que ha dejado de mostrar en su superficie el calor y el fuego que el sol luce a diario, pero en algunos puntos de la corteza, llamados volcanes, todavía vemos esa energía salir con fuerza.

En CCA entendemos que la actividad volcánica es muy importante, no solo por su naturaleza, sino por su capacidad de provocar cambios en la atmósfera y por ende, en el clima terrestre, además de mostrar una estrecha correlación con los CCA pasados.

Bajo mi punto de vista creo que el aumento de la actividad volcánica es una consecuencia más de los cambios en los campos magnéticos de sol y la tierra, con actores que pueden entrar en juego, como los rayos cósmicos y su mayor o menor incidencia.

Los CCA como el posterior al periodo Cálido Romano, o Cálido Medieval, mostraron un aumento de la actividad volcánica que en realidad, se sumó a los que ya se sufrían, como el aumento de las ondulaciones y bloqueos del la circulación del Jet Stream, que provocaron olas de calor y frío mortales.

Uno de los puntos que vamos a monitorear en CCA es el posible aumento de las erupciones volcánicas explosivas que algunos estudios relacionan con los cambios en el campo magnético del sol, al entrar en periodos de baja actividad y dejarnos expuestos a un mayor impacto de los rayos cósmicos.

Puedes seguir la actividad volcánica en nuestra página web casi en tiempo real gracias al trabajo de MIROVA.

Rubén Vázquez nacido en Vigo el 4 de febrero de 1980. Creador de Meteovigo e Iberomet, amante de la naturaleza y en especial los fenómenos atmosféricos. Especial interés por el estudio histórico de los Cambios Climáticos Abruptos en busca de respuestas para el presente y futuro. No me considero calentólogo ni enfriólogo. El clima no es tan simple, hay muchas más preguntas que respuestas.

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